Autor:Tomás Aparaicio

“Veinte años no es nada” decía Gardel en su famoso tango. Una década más hace que aprobé la oposición que me convertía en empleado municipal de Las Rozas: médico en el polideportivo de la Dehesa de Navalcarbón.”

Así empecé mi trabajo en el Ayuntamiento de Las Rozas y con el tiempo, en mi próximo cumpleaños cumpliré los sesenta,  acabé dirigiendo varios de los polideportivos municipales. Desde entonces, por el camino de la vida, también he disfrutado. Pude realizar dos de mis pasiones: la docencia universitaria y el ejercicio de la medicina deportiva (con el Caja Segovia fui campeón del mundo de clubes de fútbol sala en Moscú allá por el año 2000).

Una tercera, el ejercicio de la política, es un amor más temprano. Sucedió hace diez años y casi de golpe: sin apenas percibirlo, me había ido hartando de lo que veía en el Ayuntamiento, y, de repente, decidí intentar cambiarlo.

En los lugares de la toma de decisiones no estaban las personas más preparadas o, al menos, las de mayor sentido común, sino los amiguetes del partido o los familiares de los amiguetes del partido. Se multiplicaban los cargos de confianza. Existía, además un desmedido e impune despilfarro del dinero público. Baste un ejemplo: durante la gran remodelación del polideportivo de la Dehesa, uno de estos “responsables” decidió cambiar todo el gresite del alicatado de la zona de sauna y spa, una vez ya colocado, porque no le gustaba el color. La constructora lo había hecho, conforme al proyecto, con los colores corporativos del Ayuntamiento, blanco, amarillo y azul, pero a él le gustaba más el verde. Obviamente, tirar caprichosamente lo puesto y volver a colocar otro gresite tuvo un coste que la empresa facturó.

En otra ocasión, el “coordinador” de turno, por supuesto “cargo de confianza”, propuso subir la entrada de la piscina de 2 a 2,50 euros. A la pregunta de si el Gobierno Municipal estaba dispuesto a asumir una impopular subida del 25%, respondió: “Ya estáis los técnicos queriéndome liar con vuestras cuentas”. Fue justo en ese momento, en ese preciso instante, cuando decidí que tenía que aportar mi grano de arena para cambiar las cosas.

 

“Intento devolver a este municipio todo lo que ha significado para mí”

 

Me incorporé a UPYD, un partido que estaba naciendo, pero que en gran medida coincidía con mis propias ideas. Cristiano Brown me animó a esta aventura y me apoyó en este reto personal. Y no me arrepiento. Con mi modesta aportación al día a día municipal, con ayudar a que las cosas puedan ir haciéndose mejor y se mejore la calidad de vida de Las Rozas intento devolver a este municipio todo lo que ha significado para mí.

Os animo a todos a que nos acompañéis en este empeño “Activando Las Rozas” con nosotros. Como dijo Machado: “Hoy es siempre todavía”.

 

 

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